Te dije

Te dije que vinieras, que te quería en mi vida más que en mi cabeza, que a mi cama no le bastaba únicamente con mi cuerpo que a las dos nos faltaba el tuyo. Y tus palabras reconfortaban y dañaban a la vez, más lo segundo que lo primero y al revés. Porque siempre supiste hacerme sonreír, a pesar de que nunca estuviste aquí. Y sé que todo fueron mentiras, pero me las quise creer. El problema es que con los ojos cerrados me sentía mejor y ahora el mundo es de color gris, porque no me llega ningún mensaje diciéndome que lo más bonito del mundo sería oírme reír.