Acompáñame.

Me cuentan tus pestañas que hubo alguien que te rompió en el pasado. Que lleno tus noches de verano, de lágrimas y helado amargo y las de invierno de frió, mucho más frió de lo normal. Escarcha en las pupilas. Alguien que pasó por alto toda la magia que desprendes cada vez que suspiras y quiso llenar tu vida de menosprecios y tiempo perdido. Un imbécil. Pero no. Yo me niego a que por su culpa, culpa de una persona que vino y se fue, tú te quedes anclada en unos recuerdos que no te dejan avanzar. En un quiero y no puedo. En un esperar eterno en el que nadie merece vivir. Y no me necesitas a mí para curarte. Te bastas y te sobras para tener una vida llena por ti misma.  Eres una mujer completa y fuerte. Lo tengo claro, porque es una de las cosas que me enamoran de ti. Yo solo estoy aquí para intentar mejorar cada momento que desees compartir conmigo. Para pintar las paredes de tu casa de colores. Para que sonrías al pensarme. Para que nunca esperes cual va a ser mi siguiente locura. Para beberte. Para lamer tus heridas. Para compartir nuestros miedos y poder mirar debajo de la cama sin que nada vaya a atacarnos. Que tú y yo haremos todo intenso. Ya veras. Dame la mano y acompáñame.