Fenix

Soy un Ave Fénix

¿Quién en su vida no ha pasado por momentos difíciles, momentos en los cuales cree sentirse morir? Creo que a todos nos ha pasado alguna vez. Para una adolescente convertirse en madre soltera sin así desearlo es un gran problema para ella, para un niño que llora porque derramó su jugo en el piso, pensando en que lo pueden regañar también es un gran problema para él.

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tijera

Desnudarte…

Tengo ganas de desnudarte despacio. Y tenerte en ropa interior. Desabrochar tu sujetador. Tirarlo lejos. Tú, de pie, solo con las bragas puestas. Sin poder moverte. Entonces me acercaré a un cajón y cogeré unas tijeras. Suavemente, despacio, besándote en el interior de los muslos, empezaré a cortar tus bragas. Notaras el frio de las tijeras y mi lengua pasando por donde ellas han estado justo antes. Ras ras. Hasta que no haya nada que cortar y mucho que lamer.

queda

Sigo igual

Pasan los días y yo, sigo igual. Quisiera que mi espíritu se elevara hasta casi tocar el cielo, pero no he podido. Sólo alcanzo elevarme en sueños y esperanzas mal trechas. Quisiera volar como las águilas, sin temores, sin embargo apenas logro despegar del suelo, tal vez como un ave mal herida.
Pero mañana será otro día, otro día en que seguiré lanzándome desde lugares altos hasta que logre emprender mi vuelo y ese día volaré sin miedos. Volaré, simplemente volaré… Casi olvido… Soy un Ave Fénix.

¿Por qué hago fotos?

De vez en cuando me vienen momentos filosóficos cargados de profundos pensamientos, mi familia y amigos ya me conocen y no me hacen mucho caso. El otro día me dio por pensar que tengo varios discos duros y dvd llenos de fotos, mientras las paredes de mi casa son un desierto salpicado de vez en cuando con alguna foto familiar en una estantería. Fue entonces cuando me vino el ataque y me pregunté: ¿y por qué hago fotos?
De repente entré en una especie de éxtasis transcendental, sin levitaciones ni llagas, que me dan un poco de cosa, y me puse a pensar. Está claro que no hago fotos por trabajo ni encargos, imprimo pocas y muy de vez en cuando… Aquí ya avancé un paso más en mi investigación, si no hago fotos para verlas terminadas, entonces ¿cuál es el motivo?.
Como mi hermana me miraba raro y mi cerebro empezaba a sobrecalentarse de tanto pensar, saqué la cámara y un mineral pequeño que tenía por ahí y me puse a enredar. Monta trípode. Unos foquitos para iluminar y cosas para el fondo, a ver con más profundidad de campo… Mejor sin flash que me las está quemando, ¿y si la pulverizo con espray? ¡Leches! como lo he puesto todo, ahora toca secarlo.
“Hasta mañana sapo”, dijo una voz que me sacó de mi letargo. Sí, había estado tan concentrado y entretenido que no me había dado cuenta del tiempo que había pasado y entonces se me iluminó la mente. Ya está, era eso, por eso me gusta tanto la fotografía, porque me meto en un mundo que me atrae tanto que no me deja pensar en otra cosa y simplemente disfruto. Disfruto preparando todos los artilugios que voy a necesitar para una sesión, observando a esa pequeña arañita del jardín e intentando adivinar cual será su próximo movimiento. Disfruto pensando en que parámetros serán los más adecuados para tal o cual toma, si será mejor la luz a este o al otro lado de ese árbol tan sugerente o si debería usar un filtro polarizador para ese paisaje.
Esta parte de la fotografía es la que más me atrae, quizás porque me hace concentrarme tanto en ella que me relajo totalmente y me olvido por completo del resto de las cosas. El resultado final también es importante, pero no tanto como el momento que paso mientras preparo y realizo la fotografía.
Más de uno estará pensando que soy un tipo raro, y puede que tengas razón, por eso me gustaría saber cual es tu opinión y que respondas esta pregunta: ¿Por qué hago fotos?…

El amor en los tiempo de que?

“El amor disculpa todo; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.” Estás son las palabras que el apóstol san Pablo compartió con las personas de Corinto. Tal vez hemos escuchado estas palabras en la iglesia, en la escuela, en nuestros hogares, en la televisión o tal vez nosotros mismos las hemos dicho o peor aún, les hemos exigido a otros que tienen que amar soportándolo todo. ¿Pero qué es en realidad “creerlo todo”, “esperarlo todo” y sobre todo “soportarlo todo”? Creo que es necesario analizarlo desde el punto de vista de lo que es la dignidad humana.

Recuerdo como ahora la primera vez que vi a un hombre agredir físicamente a una mujer. Sólo los que han experimentado ver algo tan atroz y desgarrador pueden sentir lo que yo sentí en ese momento. Por un lapso corto de tiempo me quedé sin voz, pues no creía lo que estaba viendo. A pesar de la distancia en la que me encontraba, lo único que pude hacer fue gritarle al victimario para que dejara en paz a la víctima. Inmediatamente se montaron en su vehículo y se fueron como alma que lleva el diablo. No sé qué paso después, pero por varias noches tuve pesadillas relacionadas con esa terrible experiencia.

Cada ser humano merece respeto, eso ya todos lo sabemos, sin embargo hay personas que no lo entienden y pretenden hacerles creer a sus parejas que amor es igual a soportar, a perdonar sin entender razones. Yo puedo soportar por amor el amanecerme en un hospital cuidando a mi hermana, yo puedo soportar con amor el dolor de ver a mi abuela que sufre una enfermedad terminal, una mujer puede soportar por amor sus dolores de parto. Pero lo que ni yo ni nadie debe soportar por “amor” es el que abusen de uno. El que alguien se crea dueño de mi vida y pretenda, mediante humillaciones, destruir mi dignidad como hombre o como mujer.

 Hoy mi mensaje va dirigido a aquellos hombres y mujeres que tienen en sus mentes la vieja costumbre de creerse que por amor tengo que soportar abusos, violencia, humillaciones, infidelidades. Hoy mi mensaje también va para ustedes jóvenes que hoy aceptan como normal el que su novio o novia les haga sentir menos que los demás, que les dicen lo que pueden o no pueden hacer, la manera como deben vestirse o recortarse, con quienes pueden o no salir a divertirse sanamente o tristemente te humillan para hacerte creer menos por clase social. ¿Saben por qué les dirijo a ustedes este mensaje? Porque no quiero que ninguno de ustedes sufra lo que sufrió aquella señora la noche en que fui testigo del acto más denigrante que cualquier ser humano pueda vivir. No quiero que ninguno de ustedes se convierta ni en víctima, ni en victimario de violencia.

 Si sientes que estás siendo abusado o abusada por tu pareja busca ayuda inmediatamente y si conoces de algún caso notifícalo, no te conviertas en cómplice.

“¡Por que te amo, quiero que seas libre y te llenes del verdadero amor que nace de un corazón limpio, un corazón en el que habita Dios!”

Rompe tus cadenas y Avanza………….